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Cuando pensamos en Milán, probablemente lo primero que nos viene a la cabeza es la moda, el diseño, el Duomo, las tiendas de lujo o sus famosos escaparates. Pero ¿es una ciudad para viajar con niños? La respuesta es sí. Y, de hecho, Milán puede ser una escapada familiar mucho más divertida de lo que parece. Es por ello por lo que te hemos preparado una completa guía sobre Milán con niños: qué visitar, dónde comer y planes para disfrutar en familia.
La ciudad combina monumentos que impresionan a pequeños y mayores, parques donde hacer una pausa, museos donde aprender jugando, tranvías históricos, castillos, canales y, por supuesto, una de las mejores cosas que puede tener un viaje a Italia con niños: el gelato.
Además, su centro histórico es bastante cómodo para recorrer a pie y muchos de sus principales atractivos están relativamente cerca unos de otros. Esto permite organizar los días sin necesidad de pasar demasiado tiempo desplazándose de un lado para otro.
Si estás pensando en viajar a Milán en familia, aquí tienes una guía con los lugares imprescindibles que ver con niños, algunos planes diferentes, restaurantes familiares, heladerías que merece la pena probar y consejos para elegir la mejor época para viajar.
¿Merece la pena viajar a Milán con niños?
Antes de empezar, una aclaración: Milán no es una ciudad exclusivamente infantil ni pretende serlo. Pero precisamente ahí está parte de su encanto. Puedes combinar una mañana visitando el Duomo y el Castello Sforzesco con una tarde en un parque, un museo de ciencia o un paseo por los Navigli. De esta manera, los niños no sienten que todo el viaje consiste en visitar monumentos y los adultos tampoco tienen que renunciar a conocer la ciudad.
Entre las opciones especialmente interesantes para familias están el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci, el Parco Sempione, el Acquario Civico, los Giardini Pubblici Indro Montanelli y el propio Castello Sforzesco.
Y hay otra ventaja, Milán funciona muy bien para una escapada de 3 o 4 días, pero también puede convertirse en base para descubrir otros lugares del norte de Italia, tal y como hicimos nosotros.
1. El Duomo: la visita imprescindible de Milán
Empezamos por el lugar que prácticamente nadie quiere perderse: el Duomo de Milán. La enorme catedral de mármol blanco impresiona incluso antes de entrar.
Subir a las terrazas del Duomo
La gran experiencia familiar es subir a las terrazas del Duomo, todo depende de la edad que tenga tu/s niño/s. Caminar entre las agujas, estatuas y detalles de la fachada convierte la visita en algo mucho más entretenido para los niños que una visita tradicional a una catedral. Además, desde arriba se obtiene una perspectiva espectacular de la ciudad y, en los días despejados, incluso pueden verse los Alpes.
Para hacerlo con niños pequeños, conviene organizar la visita con antelación y elegir el acceso que mejor se adapte a vuestra familia. También es recomendable reservar previamente, especialmente en épocas de mucha afluencia.
Después podéis bajar a la Piazza del Duomo y continuar hacia la cercana Galleria Vittorio Emanuele II, uno de los espacios más emblemáticos de Milán. Y sí, probablemente los niños acabarán descubriendo el famoso toro del mosaico del suelo. La tradición dice que girar sobre sus atributos trae buena suerte.

2. Castello Sforzesco: un castillo en pleno centro
Si hay algo que suele funcionar con los niños es decirles que vais a visitar un castillo. A nuestro hijo todo lo que sea castillos y dragones, ya es motivo para ir. El Castello Sforzesco es uno de los grandes símbolos de Milán y está situado en una zona perfecta para combinar cultura y juego. Podéis recorrer sus patios y descubrir sus murallas antes de continuar hacia el Parco Sempione.
El castillo alberga diferentes museos y colecciones, por lo que no es necesario intentar verlo todo. Con niños, probablemente sea mejor elegir una parte concreta y dejar tiempo para disfrutar del exterior.

3. Parco Sempione
Justo detrás del castillo comienza el Parco Sempione, uno de los grandes pulmones verdes del centro de Milán. Y aquí recomiendo hacer algo que muchas veces olvidamos cuando viajamos con niños: no hacer nada durante un rato.
Después de varias horas caminando por el centro, sentarse en el césped, jugar, correr o simplemente tomar un helado puede ser el mejor plan posible. El parque es también una buena conexión entre diferentes puntos de interés y permite continuar hasta el Arco della Pace. Para nosotros, es uno de esos lugares que merece la pena incluir aunque solo estés tres días en Milán.
Milán con niños: qué visitar, dónde comer y planes para disfrutar en familia
4. Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci
Si tus hijos son curiosos, les gustan los experimentos, los inventos, los trenes, los barcos o simplemente tocar cosas, apunta este museo. El Museo Nazionale della Scienza e della Tecnologia Leonardo da Vinci es una de las mejores opciones para introducir un museo en un viaje familiar.
Aquí Leonardo da Vinci se convierte en el punto de partida para descubrir la ciencia y la tecnología, pero la visita va mucho más allá de sus obras. Hay grandes máquinas, vehículos, barcos, trenes y diferentes espacios interactivos.
Es, además, el plan perfecto para un día de lluvia, muy habitual en Milan. No intentes verlo absolutamente todo. El museo es grande y, viajando con niños, suele ser mucho más interesante seleccionar las zonas que más puedan llamarles la atención.
5. Acquario Civico: pequeño, pero perfecto para una pausa
Otra opción especialmente interesante con niños pequeños es el Acquario Civico di Milano. No es un acuario gigantesco, pero precisamente por eso puede funcionar muy bien dentro de una ruta por la ciudad. Puedes combinarlo con el Castello Sforzesco y el Parco Sempione, ya que se encuentran en la misma zona.
6. Un paseo en tranvía histórico
Una de las formas más divertidas de recorrer Milán con niños no necesita entradas ni grandes preparativos: subirse a un tranvía. Milán conserva tranvías históricos que forman parte de la personalidad de la ciudad. Para los niños, el propio trayecto puede convertirse en una pequeña atracción. Una opción especialmente bonita es utilizar el histórico Tranvía 1, que permite recorrer diferentes zonas de la ciudad. Es una manera sencilla de descansar las piernas mientras seguís haciendo turismo.
7. Los Navigli: canales, paseo y helado
Cuando cae la tarde, una buena idea es acercarse a los Navigli, la zona de canales de Milán. El ambiente cambia completamente y las terrazas empiezan a llenarse.
Con niños, no hace falta plantear necesariamente un aperitivo largo. Simplemente podéis pasear junto al canal, sentaros un rato y buscar una heladería. Y aquí llega una de las partes favoritas del viaje.

La parada obligatoria: el gelato
Una de las heladerías que puedes apuntar es Gelateria della Musica, en la zona de Navigli, conocida por sus sabores artesanales y algunas combinaciones más originales. También aparecen entre las recomendaciones de heladerías de la ciudad opciones como Artico, Gelato Giusto o Gelsomina.
Otra opción especialmente interesante para familias es Gelateria Rigoletto, que incluso ha realizado actividades y cursos de elaboración de helado dirigidos a niños y adultos.
Milán con niños: qué visitar, dónde comer y planes para disfrutar en familia

8. Giardini Pubblici Indro Montanelli
Otra alternativa para descansar entre visitas son los Giardini Pubblici Indro Montanelli, en la zona de Porta Venezia. Es una buena opción si viajas con niños pequeños y necesitas introducir un poco de tiempo de juego en el recorrido. Además del parque, en sus alrededores encontrarás otros espacios interesantes, como el Museo de Historia Natural y el Planetario. Así puedes combinar una actividad cultural con un rato al aire libre sin tener que desplazarte demasiado.
9. La Última Cena
Aquí depende mucho de la edad de los niños. La obra de Leonardo da Vinci se encuentra en el convento de Santa Maria delle Grazie y es uno de los grandes imprescindibles de Milán. Pero si viajas con niños pequeños, quizá no sea la visita que más disfruten.
Si son mayores o tienen interés por Leonardo, arte o historia, puede ser una experiencia muy especial. Eso sí: hay que reservar con antelación, porque las entradas tienen una disponibilidad limitada. Si tus hijos son pequeños y el objetivo es que disfruten de la ciudad, nosotros priorizaríamos el Duomo, el castillo, el parque y el museo de ciencia.
Dónde comer en Milán con niños
Viajar con niños también significa elegir bien dónde comer. Milán tiene una gastronomía estupenda y no hace falta buscar exclusivamente restaurantes infantiles. Pizza, pasta, risotto, focaccia y helado son un menú bastante difícil de rechazar.
Una recomendación general es alejarse un poco de las zonas más turísticas inmediatamente alrededor del Duomo para encontrar restaurantes más tranquilos y con una relación calidad-precio más interesante.

¿Qué probar?
Además de la pizza y la pasta, en Milán merece la pena probar algunos platos típicos:
- Risotto alla milanese, con su característico color amarillo.
- Cotoletta alla milanese, una especie de chuleta empanada que suele funcionar muy bien con los niños.
- Panzerotti, perfectos para una comida rápida.
- Focaccia, ideal para picar durante el día.
- Gelato, obviamente.
También podéis aprovechar el famoso aperitivo milanés para hacer una parada a última hora de la tarde. En muchos locales, la bebida viene acompañada de diferentes aperitivos, por lo que puede ser una opción interesante para una cena informal en familia. Eso sí, si viajáis con niños pequeños, tened en cuenta que en Italia los horarios de comida pueden ser algo diferentes a los españoles, especialmente la cena.
Milán con niños: qué visitar, dónde comer y planes para disfrutar en familia
¿Cuál es la mejor época para viajar a Milán con niños?
Si podéis elegir las fechas, nosotros apostaríamos por primavera y principios de otoño.
Abril y mayo
La primavera es probablemente una de las mejores épocas para descubrir Milán en familia. Las temperaturas suelen ser agradables para caminar y los parques están especialmente bonitos. Eso sí, conviene revisar el calendario de grandes eventos de la ciudad, ya que durante la Semana del Diseño de Milán la ciudad puede estar especialmente llena y los precios de alojamiento pueden subir.
Junio
También es una buena opción, aunque las temperaturas empiezan a subir. Los días largos permiten aprovechar mucho la ciudad y hacer excursiones a los alrededores.
Julio y agosto
Aquí tendríamos más dudas si viajáis con niños. El calor puede ser intenso y algunas jornadas pueden resultar incómodas para recorrer la ciudad caminando. Además, agosto tiene una particularidad: muchos milaneses se marchan de vacaciones y algunos negocios pueden cerrar.
Puede ser una buena época si queréis combinar Milán con los lagos, pero planificaría las visitas culturales a primera hora y dejaría las horas centrales para museos, descansos o actividades bajo techo.
Septiembre y octubre
Otra de nuestras épocas favoritas, y en la que nosotros fuimos con nuestro pequeño. Las temperaturas vuelven a ser agradables, la ciudad recupera su actividad y es una época fantástica para caminar, visitar parques y hacer excursiones. Eso sí, septiembre puede coincidir con algunos grandes eventos de moda, por lo que merece la pena comprobar las fechas antes de reservar alojamiento. También podéis encontraros con algún que otro chubasco, como nos pasó a nosotros, pero nada que un buen chubasquero y un paraguas arregle.

Diciembre
Y si viajáis buscando una Milán diferente, la Navidad tiene un encanto especial. Luces, escaparates, mercados y ambiente navideño pueden hacer que la ciudad sea muy atractiva para las familias. Eso sí, hay que ir preparado para el frío y posibles días de niebla o lluvia.
¿Cuántos días hacen falta para visitar Milán con niños?
Para una primera visita, 3 días completos pueden ser suficientes, aunque cuatro días permiten ir mucho más tranquilos. Nosotros solo pasamos dos días en Milán ya que lo combinamos con otras ciudades de la zona, pero lo ideal, para ir tranquilos, serían 3 días.
Una excursión desde Milán: Lago di Como
Si tienes un día extra, el Lago di Como es probablemente una de las mejores excursiones que puedes hacer desde Milán. El paisaje cambia completamente: montañas, agua, pequeños pueblos y villas históricas.
Con niños, una de las cosas más divertidas es combinar el desplazamiento en tren con los barcos que conectan diferentes localidades del lago. Puedes plantear una ruta sencilla por Como, Bellagio o Varenna, dependiendo del tiempo disponible. La clave es no intentar abarcar todo el lago en un solo día. Con niños, es mucho mejor escoger dos o tres lugares, disfrutar del paseo, comer tranquilamente y dejar tiempo para subir a un barco.
Nosotros preparamos una ruta por Milán, Lago di Como y Verona, una combinación perfecta y asequible cuando viajas con un bebe de un año.
Milán con niños: qué visitar, dónde comer y planes para disfrutar en familia
Nuestro consejo para viajar a Milán con niños
Si hay algo que hemos aprendido viajando con nuestro hijo es que no merece la pena intentar verlo todo. Milán tiene suficientes monumentos, museos, parques, tiendas, restaurantes y barrios como para llenar muchos días, pero el viaje será mucho más agradable si dejamos espacio para improvisar.
Un día puede empezar visitando el Duomo y terminar comiendo un helado junto a un canal. Otro puede tener como protagonista un museo de ciencia y acabar jugando en un parque. Y esa es precisamente la gracia de viajar en familia.
Milán no es solo una ciudad para adultos. Es una ciudad que se puede descubrir a diferentes ritmos y que permite combinar cultura, gastronomía, juegos y pequeñas aventuras. Así que, si estabas dudando sobre si incluirla en vuestra próxima escapada familiar, nuestra respuesta es clara: sí, Milán con niños merece mucho la pena.
Y si además podéis añadir unos días para descubrir el Lago di Como o Verona, tendréis un viaje por el norte de Italia mucho más completo.

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